Practicar esta filosofía ha tenido un gran impacto en mi vida. Cuando entrenás de madrugada sentís una alegría en el corazón que brota sin razón alguna. Es una práctica que te hace sentir orgulloso, te empodera, te llena de energía y gratitud. Además, logré gestionar mejor mis emociones, controlar mi peso y establecer hábitos que me edifican y no había podido lograr sola. Luego de transitar por depresión, cansancio crónico y baja autoestima, esto es un gran regalo. ¡Estaré siempre agradecida!